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Editorial 8




“La máquina de gorjear” llamó Paul Klee a esta obra. Gilles Deleuze la reprodujo en Mil Mesetas para ilustrar el Ritornelo, un bello capítulo en el que busca responder a cómo se origina la música. Pues bien, “La máquina de gorjear” también es un buen nombre para esta revista, en tanto agenciamiento caótico de fuerzas críticas que, de vez en cuando, irrumpe entre las fuerzas expresivas de la ciudad.
Sin duda, los destacados del número son: la entrevista con Albertina Carri sobre su sorprendente película La Rabia; la nueva participación del filósofo cordobés Julio Cabrera, que intenta a partir del cine de Yuan Zhang definir la categoría de “cine chino”; la inauguración de la sección de reflexión filosófica sobre pintura, en manos de Silvia Solas; y el dossier sobre cine bélico, que toma al género como punto de partida para ensayar reflexiones sobre la guerra misma, a cargo de Esteban Rodríguez y Raúl Finkel.Agradecemos a quienes nos acompañaron en la presentación oficial de la revista. Estuvieron allí a pesar del horrible día de lluvia y frío. Alguien, haciendo evidente el carácter insólito del evento, dijo “nunca pensé escuchar hablar de filosofía un sábado a las dos de la mañana”. Con este número nos despedimos hasta el próximo año. Se avecinan buenas vacaciones.

Editorial 8




“La máquina de gorjear” llamó Paul Klee a esta obra. Gilles Deleuze la reprodujo en Mil Mesetas para ilustrar el Ritornelo, un bello capítulo en el que busca responder a cómo se origina la música. Pues bien, “La máquina de gorjear” también es un buen nombre para esta revista, en tanto agenciamiento caótico de fuerzas críticas que, de vez en cuando, irrumpe entre las fuerzas expresivas de la ciudad.
Sin duda, los destacados del número son: la entrevista con Albertina Carri sobre su sorprendente película La Rabia; la nueva participación del filósofo cordobés Julio Cabrera, que intenta a partir del cine de Yuan Zhang definir la categoría de “cine chino”; la inauguración de la sección de reflexión filosófica sobre pintura, en manos de Silvia Solas; y el dossier sobre cine bélico, que toma al género como punto de partida para ensayar reflexiones sobre la guerra misma, a cargo de Esteban Rodríguez y Raúl Finkel.Agradecemos a quienes nos acompañaron en la presentación oficial de la revista. Estuvieron allí a pesar del horrible día de lluvia y frío. Alguien, haciendo evidente el carácter insólito del evento, dijo “nunca pensé escuchar hablar de filosofía un sábado a las dos de la mañana”. Con este número nos despedimos hasta el próximo año. Se avecinan buenas vacaciones.

Editorial 6


No es la primera vez que la La ventana indiscreta modifica su formato, pero esta vez se trata de un cambio bastante serio: distribución gratuita. Así pues nuestros lectores no tienen más que solicitar la revista.Tal vez el tema del número sea el estreno simultáneo de dos policiales producidos en Argentina (uno de ellos en coproducción con España). El dato confirmaría nuestras predicciones de ediciones anteriores, según las cuales el cine nacional habría pasado a una fase de su desarrollo en que el realismo de los 90 habría sido enriquecido por el abordaje de los géneros.Nos enorgullece volver a contar con la valiosa colaboración de pensadores como Ricardo Forster o Julio Cabrera, curiosamente ambos reeditando el debate en torno a La caída. Insistimos con la sección de ciencia ficción, a cargo de quien se puede decir que nos introdujo en el género de la mano del ruso Tarkovski. Publicamos una intersante nota sobre Elephant por Esteban Rodríguez. Cubrimos un festival, pero esta vez de teatro… y de historia. Una interesante experiencia que sin dudas también amplia los horizontes de nuestra crítica. Por último, lo que siempre fue un plato fuerte de esta publicación: nuestras entrevistas. Esta vez a David Blaustein, quien acaba de estrenar su documental Hacer Patria y con quien aprovechamos para indagar en la significación de sus anteriores documentales en tanto piezas ineludibles en la reconstrucción de nuestra memoria histórica.No queremos olvidarnos de los que siempre escriben y siguen escribiendo para la revista. Tampoco a los que nos leen de número a número y que, cuando tardamos más de lo normal en reaparecer, andan preguntando que cuándo volvemos a salir y si ya se consigue el nuevo número. A nuestros lectores, a nuestros oyentes y también a nuestros auspiciantes, sin ellos la gratuidad no sería posible. Para más agradecimientos, ofrecemos también una sección especialmente dispuesta con tal fin.Ahora sí, los dejamos con la revista, que creemos no tiene desperdicio.

Editorial 5


Si tuviésemos que extraer del presente número de la ventana indiscreta los ejes que la trazan, habría que decir que en esta oportunidad nos han obsesionado directores. Puntualmente dos directores: Mel Gibson y Edgardo Cozarinsky. El primero porque al ver el descontento generalizado y el enorme prejuicio que provocó el estreno de su Apocalypto, decidimos rescatar el costado más benevolente de un director de talla e ideas interesantes. El segundo porque anduvo por La Plata y no perdimos la oportunidad de entrevistarlo.

La otra gran sorpresa del número es la aparición en escena de nuestro nuevo colaborador, Julio Cabrera, el autor de un interesante libro titulado Cine: 100 años de filosofía, en el que se exponen por capítulos los distintos y paradigmáticos momentos de la filosofía, usando en cada caso películas como disparadores para pensar. Un libro que constituye un verdadero ejercicio de estilo y un momento inaugural del cine y la filosofía como campos de estudio y reflexión conjuntos.

No hace falta explayarse sobre el resto de los contenidos del número. A nuestros escribas ya los conocen y las notas hablan por sí mismas.

Es una buena orpotunidad para invitar a los lectores a que nos escuchen por radio. Vamos a esar los martes de 22 a 23 hs. en Radio Estación Sur (91.7 Mhz) con La mirada de Orson, versión radial de La ventana indiscreta. Asimismo queremos expresar nuestra alegría por haber comenzado con nuestro ciclo de cine, todos los miércoles a partir de las 22hs. en el Centro de Cultura y Comunicación, al que por supuesto están todos invitados.

Sólo queda agradecer a la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación (UNLP) que nos ha impreso los interiores de este número, lo que representó un verdadero salvataje económico para la revista.


Gran hermano

Otra vez reincidimos con la televisión, pero esta vez más vulgares que nunca. El plato elegido ha sido el programa más despreciado y polémico del momento. Esperamos poder ofrecer una perspectiva novedosa y benevolente de un fenómeno que sólo por estar en boca de todos merece las páginas que continúan. más vulgares que nunca. El plato elegido ha sido el programa más despreciado y polémico del momento. Esperamos poder ofrecer una perspectiva novedosa y benevolente de un fenómeno que sólo por estar en boca de todos merece las páginas que continúan.

Editorial







Como se sabe, en una fiesta puede pasar todo y nada. Pero, por regla general y si la ocasión amerita cierto despliegue parafernálico, confiamos en que habrá una mínima garantía de alegría. Por nuestra parte, la fiesta os brinda la posibilidad de resurgir, y no hablamos sólo de pagar esta publicación impresa. Hablamos de encontrarnos con nuestra gente, de reunirla toda en una noche. Así fue nuestra fiesta inolvidable. La invitación esta vez fue a actuar el concepto, y algunos nos hemos encontrado felizmente con el Peter Sellers que nos habita.
Algunas horas después del acontecimiento, la sensación es que no se borrará tan fácilmente esa noche que fue el escenario de elementos festivos tan dispares. Lapsus, con sus swings y surfers, sus sones de Henry Mancini; Les minon, piedra angular de la fiesta: 8 chicas resueltas que despliegan en escena un recorrido retro de cumbias; los y las modelos producidos por Ivy la vestuarista, todo el glamour con el que desbordó la pasarela; el Guasón, sus presentaciones y sus sarcásticas risas inmemoriales; y nuestra querida Marlene Dietrich (Nati Risso) que nos ha conmovido con sus monólogos en escena. Todos latidos de una misma noche en la facultad de Humanidades. Ahora queda por escrito para resguardarla del olvido.

En lo que sigue se podrán ver los efectos materiales de aquella fiesta; es decir, el formato impreso de este número 4 de La ventana indiscreta. En este caso, formado por el extravagante conglomerado que reúne a figuras como Tomás Abraham, Marcel Proust y Alberto Migré (coordenadas exclusivas de Julio César Moran), Damián Szifrón, Echarri, Paola Krum, Alejandro Rozitchner, filósofo filibustero de Mariano Grondona, David Fincher, Edward Norton y Brad Pitt, Penélope Cruz y Pedro Almodóvar, el nuevo Superman (que nos ha iniciado en nuestro experimento radiofónico), Isabelle Huppert y Claude Chabrol, Tsai Ming Liang, y hasta André Bazin.
Entre fiesta y fiesta -y a menos de un año de nuestro surgimiento- nos encontramos con el primer objetivo resuelto: estas misteriosas apariciones trimestrales. Todas ellas fueron acompañadas de un distintivo esencial, en este caso ha sido la TV. Sólo nos queda agradecerles a nuestros lectores por elegir nuevamente esta revista. Aquí nos quedamos, a la espera de vuestras opiniones. Calificadas o calificables, nutren el amor por el cine.

Editorial: el freak

A decir verdad, cuando pensamos un nombre para esta revista se nos ocurrió el estridente y poco fértil Engendros raros. Francamente, nos parecía la definición más sincera para un cuerpo habitado por el cine y la filosofía. Más tarde, investigando sobre el asunto del freak en el cine, aparecieron Todd Browning y Lynch, pero también Paul Morrisey y Herzog (otra vez) con esa de los temibles enanos. Todas las hipótesis acerca de esa elección nos parecían posibles. Estábamos decididamente confundidos: tanto desconcierto revelaba cierta insistencia irracional por el nombre. Finalmente optamos por La ventana indiscreta; pero porque en el fondo guardaba alguna conexión con la idea de freak.
Luego, la peculiar incidencia del destino nos llamó con su escalofriante repetición: la posibilidad de dar a luz nuestra revista en un festival de la ciudad llamado Festifreak nos pareció redundantemente maravillosa; y allí fuimos, apurando todo: ajustamos las tuercas de una nave que estuvo preparándose año y medio en el hangar, y salimos a planear por las calles con Hitler (era Bruno Ganz) como freak absoluto de la portada.
Actualmente, nuestro apego a ciertos barbarismos de la naturaleza nos hacen reincidir, y estamos a la búsqueda de un concepto de freak cuyo desarrollo todavía no bajamos al papel pero que -no teman- no tendrá al führer por garante. Valga todo esto para declarar el contenido indudablemente freak de este tercer número. Como saben nuestros lectores, las ediciones anteriores estuvieron dedicadas a temas específicos. El número 1 resultó el más específico de todos, quizá un ejercicio redundante, sobre un tema polémico y sensible: La caída y la figura pretendidamente humana de Hitler. El número 2 fue más general y proponía una diversidad de miradas que no pasaron desapercibidas: se trató del cine nacional (y de nuestro anhelo metafísico por la Luna).
En cambio, esta vez nos fuimos a presentar el número 2 a Mar del Plata; cuando volvimos empezó el año y, para este número 3, no hubo reuniones que trazaran geografías ni zonas de disección, sino la más abierta propuesta al libre ejercicio de escritura de nuestros pensadores. Este verdadero triunfo de la democracia —ya verán— redundó en calidad de pensamiento y devino en octaedro, acaso la más freak de las perfectas figuras geométricas. Cada cara, cada artículo de nuestra revista intenta escenificar cabalmente la idea de esas imágenes cinematográficas guardadas en la retina. Podrán ver el trazado cruelmente moral de Lars Von Trier en Dogville, a cargo de Ricardo Forster, o el recurrente out-of-law con que nos inquieta el cine norteamericano, a cargo del Dr. Moran, o una vuelta a Whisky por Esteban Rodríguez, bailar con Madam Satá, o profundizar sobre V de vendetta y Hostel, del expandido género de la estilización de la tortura. También lo podrán oír a Fabián Bielinsky, directo de nuestro reporter, elucubrando alrededor del problema de la identificación y la relación que se genera con el público. Pero acaso el detalle freak más querido de este tercer número sea nuestra cobertura del 21° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata. De todo aquello salimos ilesos, incluso metamorfoseados en periodistas, y pudimos cumplir también con un objetivo denominado enfáticamente operación glamour: volvemos con algunas reseñas, un encuentro sabático (luego de una semana de laburo) con la Pocahontas de Terrence Malick, y la entrevista que le hicimos a Fabián Bielinsky -a mediados de abril y en Buenos Aires, bien lejos, por cierto, del craso glamour de Mar del Plata.

Editorial: argentinos a la luna


Los mismos que escribimos notas y dirigimos el proyecto general de una revista sobre cine y filosofía, en la faena, también tenemos que desentrañar los cerrados códigos de un lenguaje poco familiar: el Corel draw versión 12. Aunque se note poco, quisimos llevar a las imágenes que pueblan estas páginas la idea de que el cine argentino sigue aceptando desafíos. Como Spiner, el artista de tapa, que hace ciencia ficción con bajos recursos. La ventana indiscreta es un emprendimiento a lo Adiós querida luna: somos como esos tripulantes de la nave Estanislao, que en nombre de su querido país, tuvieron la oportunidad de cambiar el curso cósmico de la historia. Sabemos que finalmente no pudieron explotar la luna como querían. También sabemos que una runfla de patanes con poder los abandonó a su suerte (trágica, por cierto) en el espacio. Pero ¿quién les quita la experiencia de haber estado cara a cara con el gran astro blanco? Realizaron ese sueño y eso es lo que nos deja la película. La cuestión del cine argentino siempre es un desafío. Lo sabemos bien y quizá haya sido precisamente por eso que decidimos tratarla. Lo que no sabíamos era lo que iba a suceder después. No sólo los guerreros de la primera hora asumieron el desafío con la urgencia y la convicción que reclamábamos, sino que además se sumaron nuevos combatientes, con el mismo ímpetu que nosotros, lo que dio como resultado una revista bastante gorda y, como se expresó uno de nuestros invitados, con reforzado “aparato crítico”.Así que abróchese el cinturón o disfrute de la ausencia de gravedad.

La ventana indiscreta / 2


Escriben: raúl finkel, rodolfo iuliano, álvaro fuentes, marcelo scotti, mariano colalongo, enrico simonetti, guillermo noviski
con la participación especial de julio césar moran
Idea y realización: álvaro fuentes y mariano colalongo
Correcciones y voz en off: ana lenci
Urgencias: laventanaindiscreta_revista@yahoo.com.ar
Gracias: a Mariano Cariani por recibirnos en el Festi freak y darnos ocasión para el nacimiento (noviembre 2005). A Pancho por los buenos consejos. Al Tero por salvarnos las papas. A Pinti por sus grandes contribuciones. A Dani por el aguante. A los auspiciantes que confiaron. A los escritores, que aportaron entusiasmo en las reuniones. Y a todos los lectores.


sumario>
dossier>

* Astucias femeninas

* Cine argentino de riesgo

* Tiempo de valientes o la clase media al poder

* En un lugar solitario

* Contradicciones esteticas y politicas en la hora de los hornos

* "Nuevo cine argentino", algo más sobre su origen


extras>

* El extranjero interior

* La leccion del anillo

* Munich

* Badiou y las sintesis cinematograficas

Editorial: el alma alemana

"El alma alemana" es una expresión que recorre cómodamente las páginas del libro de Kracauer sobre cine De Caligari a Hitler. Una de las innumerables anécdotas que figuran en ese libro cuenta que en el período de entreguerras un conde de Francia, felicitando al guionista de El gabinete del doctor Caligari, sentenció que aquellos eran tiempos para que el alma alemana se diera a conocer al mundo. Con aires de mucha grandeza decía que el alma de Francia ya había tenido su momento con la revolución de 1789 y que ahora le tocaba el turno a los alemanes.
La fórmula de alquimia intelectual que por decantación aplicamos en esta separata queda perfectamente resumida en la anécdota que acabamos de dejar atrás. El mismo movimiento del espíritu por el cual aquél conde parece captar la fuerza real de la historia, al punto de predecirla, nos conduce también a recorrer un considerable y enrevesado itinerario de películas alemanas que nos permiten entrar en interacción con esa especie de realidad inmaterial que con gran convencimiento todavía persistimos en llamar "espíritu alemán" o "alma alemana".
Como contundentemente lo demostraron el expresionismo alemán, las obras de propaganda nazi dirigidas por Leni Riefenstahl e incluso La caída, el cine se impone en nuestros tiempos como la herramienta de expresividad humana, quizás, más poderosa del planeta. En este caso son las películas alemanas las que nos adentran en la expresión alemana misma, haciendo totalmente superfluos los límites abstractos y aburridamente formales de un lenguaje artístico específico. Cine, historia, filosofía, literatura, y quién sabe qué otras sustancias elementales de la fuerza espiritual alemana, se condensan en esta ambiciosa separata de La ventana indiscreta.
Salvando las distancias históricas y los subsiguientes compromisos asumidos (recordemos que, aunque convencidos de lo nuestro, sólo somos cinéfilos del todavía joven siglo XXI), ofrecemos las páginas que siguen como una constatación de aquella premonición del conde de Francia. El alma alemana, finalmente, se dio a conocer al mundo y el cine, aún hoy, sigue dejándonos ineludibles testimonios de su compleja e irresistible presencia.




La ventana indiscreta 1